EL MITO DE DANGUN
Había una vez un príncipe divino llamado Hwanung, quien era el hijo de Hwanin, Dios de los Cielos. Hwanung, por su deseo de ayudar a los seres humanos, pidió a su padre que le diera permiso para gobernar la península coreana. Hwanin le concedió y le envió a la tierra con tres mil vasallos.
Hwanung descendió cerca del divino árbol sándalo en las laderas de la montaña de Taebaeksan. Tomó el título de Cheonwang (Rey Celestial) y fundó Sinsi (Ciudad de Dios). Nombró tres ministros encargados del viento, lluvia y nube, y enseñó a su pueblo 360 oficios y artes útiles entre los cuales se incluían la agricultura, medicina, carpintería, textilería y pesca. También les enseñó qué era lo bueno y qué era lo malo, y estableció un código de leyes.
En aquellos días, un oso y un tigre vivían en una cueva grande cerca del árbol sándalo donde Hwanung se había hecho humano. Ellos, todos los días, iban al árbol sagrado para suplicar a Hwanung que les convirtiera en seres humanos. Finalmente, el Rey Celestial, conmovido por las súplicas, los llamó, les dio veinte bulbos de ajo y el divino ajenjo, y les dijo: "Coman esto y no vean la luz solar durante 100 días".
El oso y el tigre comieron ajo y ajenjo encerrados en la cueva. Pero, como el tigre era tan impaciente para sobrevivir esta prueba, se salió pronto. En cambio el oso esperó con paciencia y después de 21 días se convirtió en una Hermosa mujer conocida como Ungnyeo.
La alegría de la mujer no duró mucho porque no pudo encontrar a alguien que se casara con ella. Visitó otra vez al sándalo para pedirle la dicha de tener un hijo. Hwanung, otra vez, se compadeció y temporalmente se transformó en un hombre. Así ella concibió un hijo que se llamó Dangun.
Dangun llegó a ser el primer rey humano de la península. Estableció su capital en Pyeongyang y puso el nombre Joseon a su reino. Más tarde, trasladó su capital a Asadal en la montaña Taebaeksan y gobernó durante 1,500 años. Después abdicó el trono y se convirtió en el dios de la montaña.